El viernes 17 de marzo fue un día cualquiera para los alumnos de la escuela primaria Eduardo García Delgado, en el poblado turístico, pero muy diferente para tres de la matrícula de sexto grado.
Lesnier Alejandro Ramos Machín, de 12 años; Maikel Eduardo Rodríguez Correa; de 11, y Adrián Bosmenier León, de la misma edad, salieron del aula con la mente puesta en el tope de futbol que realizaría más tarde…pero sin quererlo se convirtieron en noticia.
En Viñales, como en cualquier lugar de Cuba, 3 300 euros serían como 85 000 pesos cubanos, con eso usted compraría mucha ropa, comida, artículos suntuarios y si se tratase de tres niños tendrían sendas buenas bicicletas, tablets y muchas cosas más, pero no, ellos son más ricos preservando las virtudes, que cada humano recibe a modo de enseñanza desde la cuna, con sus padres y con su escuela.
Pasados los días pudimos reunirnos con dos de los protagonistas –Adrián se lo perdió porque estaba para La Habana-, y desentrañar el misterio de una gran noticia.
Aunque Lesnier y Maikel son de poco hablar, nos auxiliamos de Sandra Correa, madre del primero, para reconstruir el escenario del día en que al salir de la escuela y camino de la casa encontraron una billetera con un pasaporte, pasaje aéreo y 33 billetes euros de 100 cada uno.
Esa cifra de 3300 euros para algunos parecería una fortuna, sin embargo para ellos y sus padres, no era más que la posibilidad de demostrar la valía de la educación cubana, casualmente muy próxima a la celebración del Día de los Pioneros y la UJC.
Como es de suponer se dirigieron a casa y le explicaron a Sandra del hallazgo, en un lugar concurrido; luego los mayores se dirigieron a las oficinas de Inmigración y de ahí los redireccionaron a la Unidad de la PNR para las acciones legales pertinentes: tomar los datos del propietario para su inmediata localización y anotar la serie de cada billete.
El turista fue localizado junto a su familia, le devolvieron sus pertenencias y posteriormente acudieron a casa de Maikel para manifestar el infinito agradecimiento, además de elogiosas palabras para los niños cubanos, su educación y disposición familiar para tal noble gesto.
Fue un hecho inusual, dicen algunos; otros se maravillan de la actitud, pero no hay dudas de que este resultado no es más que los frutos de un sistema de enseñanza, que aunque no perfecto, si asegura que el futuro está asegurado.
Viñales es un lugar especial, no podemos decir que su nivel de vida sea igual que en otros sitios de la provincia, lo que sí es similar es el sentimiento de la nueva generación, más los padres que prefieren la virtud a la opulencia.
Porque como decía, lo mismo en Viñales como cualquier lugar de Cuba, los niños tienen una educación y una bien ganada reputación que les impide apropiarse de lo ajeno, y sé lo que están pensando: “bueno pero en otro país harían igual”… ¡No! Craso error, ningún otro país, por lo menos de los conocidos en la tierra, más del 70 por ciento de la población no ha nacido y crecido bajo un férreo bloqueo económico, comercial y financiero como el que aplican los Estados Unidos hace más de medio siglo y eso empeora las cosas.
Los norteamericanos hace mucho bloquearon la entrada de esas muchas cosas atractivas para los niños, incluyendo los juguetes, pero les fue imposible bloquear el cúmulo de conocimiento que recibe, las virtudes que obtienen de sus profesores y los valores morales que no vienen de afuera, eso los sembraron muchos hombres dignos como José de la Luz y Caballeros, Rafael María de Mendive, José Martí, Nicolás Guillén, Frank País, Fidel Castro y muchos otros, que harían muy larga esta lista.

Maikel y Lesnier camino a la escuela. Adrián estaba para La Habana.

A la izquierda Lesnier, al lado Maikel y al fondo sus padres.


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