Francisco Guash Ferrer

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Creado: Miércoles, 23 Marzo 2016 18:52
Última actualización: Martes, 04 Octubre 2016 18:54
Escrito por redpinar
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Por Marcia Álvarez

Este hombre, Francisco Guasch Ferrer, que llegó a dominar varias ramas de las ciencias: la Medicina, la Veterinaria, la Geología, las Ciencias Naturales y la Arquitectura, además de siete Lenguas; que se destacó en el arte y en varios deportes, nació en un cafetal de Quivicán, el 6 de abril del año 1864.

Aunque, se ha dicho que es catalán, tal vez debido a que sus antecesores por línea paterna son oriundos de Cataluña, desde el más antiguo que se tenga conocimiento, Don Grau (Gerardo) Guasch, noble y valiente que tomó parte en la conquista de Mallorca hasta Don Manuel José Guasch y Mascaró (1825) padre de Francisco. Su madre, Doña Beatriz Ferrer Toledo, pertenecía a una familia radicada en Quivicán, provincia de la Habana, en Cuba. Poseía Francisco cuatro hermanos, Isabel, María Josefa, Cándida y José Emilio. Este último, destacado deportista que perdiera la vida tratando de atravesar a nado el Canal de la Mancha.

El martirologio, en 1871, de un miembro de la familia, Eladio González Toledo, del grupo de los ocho estudiantes de Medicina, vilmente fusilados, hace que la familia se traslade a España y fije residencia en Barcelona, cuando Francisco contaba solo ocho años de edad. Allí cursa sus estudios hasta graduarse, a la edad de 20 años, de Licenciado en Medicina y Cirugía, en la Universidad de Barcelona; doctorándose en Madrid. Posteriormente realiza su especialización como Tocólogo en París con el famoso Dr. Ternier. Aunque obtiene plaza en la capital francesa ni en ésta ni en España llega a ejercer la Medicina.

Contrae nupcias en 1890 con la cubana, radicada también en Barcelona, Agustina Udaondo Sabater, natural de Consolación del sur en Pinar del Rio, de cuyo matrimonio nacen en España tres hijos: José Luis, Enrique y Fernando. La posición económica de la familia le permitía desarrollar sus aficiones artísticas y deportivas que alternaba con las de coleccionista de sellos, insectos, minerales y plantas; asimismo, viajó por otros países de Europa, por Asia y Africa, lugares donde obtuvo un gran prestigio como alpinista y colombófilo; aunque también practicaba el Boxeo, la Pelota Vasca, el Tiro y la Esgrima. Era un estudioso entusiasta de las Ciencias Naturales y su gabinete estaba colmado de animales embalsamados y colecciones de insectos, mariposas y coleópteros, fundamentalmente.

Ingresó en la Sociedad Colombófila de Cataluña en Octubre de 1892, según consta en la revista, La Paloma Mensagera,* órgano oficial de dicha sociedad. Desde esa fecha hasta finales de 1898, obtuvo infinidad de primeros concursos, baste nombrar el ¨PRIMER PREMIO de la Federación Colombófila Española por haber obtenido el mayor número de premios de honor en la Sociedad Colombófila de Cataluña, este premio fue dado en Málaga, el lro de Marzo de 1895. Asimismo, presidió desde su creación hasta 1898, año en que decidió regresar definitivamente a Cuba, la Comisión Anual de Concursos de Cataluña. No sólo fue un destacado colombófilo en la cría de palomas y como concursante, sino que realizó profundos estudios de las palomas mensajeras como se puede apreciar en el artículo: Artritis del Ala, Tumor o mal del ala que aparece publicado en la revista La Paloma Mensagera. Se cuenta que durante sus estudios en Francia, utilizaba como vía de comunicación con su novia, sólo, las palomas mensajeras. Por su labor destacada en la colombófila se le otorgó su apellido al nombre de una raza de palomas en Europa.(...)

Ya radicado en Cuba año 1900, funda la primera Sociedad Colombófila de Pinar del Río y segunda de Cuba - solo existía otra en La Habana. Crea además la revista mensual, Sport Colombófilo, confeccionada totalmente por él, editando su primer número, el 15 de enero de 1901. Por lo que se conoce hasta la fecha, es la primera revista colombófila editada en Cuba; de la que existe un ejemplar en la Federación Colombófila Nacional. De la creación de esta Sociedad pinareña da fe Don Salvador Castelló, en el mencionado libro: Colombofilia Tomo II. La Federación cubana lo reconoce como el más destacado de todos los tiempos en Cuba, por lo que el trofeo colombófilo de mayor valor en el país, llevará su nombre.

Ahora bien, ¿por qué este hombre que pertenecía a una familia con privilegios militar y de nobleza en España, que hasta el Escudo de Armas poseía, que gozaba de una posición social destacada, decide abandonarlo todo y establecerse en una provincia poco desarrollada en Cuba? Según consta en el mencionado libro de Salvador Castelló, es debido a su carrera médica que viene a radicar a tierra americana; ¿sería tal vez que en los numerosos viajes que realizó a Cuba a finales de la década del 80 y en la del 90, pudo valorar la precaria situación de la Medicina en Pinar del Río y esto lo motivó a poner sus vastos conocimientos y posibilidades económicas al servicio de esta provincia, donde ya residía su hermana Isabel y además era la cuna de su querida esposa Agustina?

Otra razón nos la ofrece la revista El Veterano, del periódico Mambí en 1914, donde el periodista expresa: ¨ A más de médico ilustre y ginecólogo afamado, se ha acreditado como arquitecto notable, poeta a veces y patriota toda la vida, ha sido conspirador constante por la libertad patria, distinguiéndose por su amor entrañable a la que él llama su Cuba adorada... (...)

En agosto de 1898 anuncia en la revista de la Sociedad Colombófila de Cataluña, la venta de su famoso palomar por su intención de ausentarse de España. Ya el motivo de su estancia en ésta había dejado de existir con el cese de la dominación española en su patria. En el dorso de su título de Medicina aparece haber sido registrado en Cuba, el 5 de enero de 1900, por lo que debe haber regresado en el año 1899. Fija su residencia en la calle Vélez Caviedes No. 71, en la Ciudad de Pinar del Río. Se conoce mediante testimonios, fotos y por haber llevado su nombre una de las salas del Hospital Civil , que laboró en el mismo; así como, en el Hospital de Maternidad e Infancia. Además en un anuncio del periódico El Porvenir - 1902- consta que fundó la Clínica San Rosendo, primera de su tipo en la ciudad de Pinar del Río. El anuncio comenzaba de la forma siguiente: “ Policlínica y sala de operaciones del Dr. Guasch, Especialista en partos, enfermedades de señora y operaciones quirúrgicas ”

Es notable que a menos de un quinquenio de creados los equipos de Rayos X, ya fueran instalados en esta clínica y al parecer soterrados para evitar el menor daño de las radiaciones, al igual que lo hiciera años después en la consulta sita en el Palacio Guasch. Otro elemento importante es el laboratorio de análisis microscópico que igual que el servicio de Rayos X fue el primero que existió en Pinar del Río. Además se anuncian otros servicios de cauterio eléctrico, Apóstol y Luz, cura radical de la Sífilis con los más modernos tratamientos, así como sala de operaciones y cómodas habitaciones para operados. Interesante resulta el sistema de abonos para 6 o 12 visitas domiciliarias que no solo contempla el ámbito familiar sino que puede incluir a familias vecinas. .

Según reza en un artículo de la época, posterior a su fallecimiento, cuyo autor es el Dr. José Francisco Vélez - desconocemos la fuente publicitaria - fue uno de los mejores tocólogos de Cuba. Asimismo, plantea que “su notabilísima técnica le permitía practicar de igual modo una delicada plástica ginecológica que construir con precisión matemática, los piñones y delicadas ruedas dentadas para transformar un reloj de 12 horas en otro de 24 horas; aún tratándose de un cronómetro destinado a señalar la llegada de las palomas mensajeras en que se tienen importancia las fracciones de segundos ¨... diseñaba y construía pequeñas máquinas voladoras, aún no inventadas entonces. El mismo articulista relató que realizaba caminatas por el campo acompañado de su inseparable paraguas, el cual invertía abierto debajo de los árboles y arbustos que sacudía, para de esta manera recoger insectos que conservaba en frascos; para después clasificarlos utilizando para ello las de Linneo y Cuvier, hasta la de los más modernos naturalistas

Este amor por la naturaleza se puede constatar en las pinturas que muestra cada una de las páginas de sus libros de poemas, los motivos arquitectónicos del palacete y demás construcciones realizadas por él, el vitral de la casa sita en la calle José Martí y calle Obispo, la que construyera para la boda de su hija Rosa. Todos ellas reflejan la naturaleza, una rica flora y fauna. En sus poemas también describe minuciosamente la naturaleza cubana. Solo su libro nativista Karakugey nombra más de cincuenta especies de la flora y la fauna cubana en la región de Viñales. Igualmente las imágenes que utiliza en su poesía para describir la belleza física o espiritual de su amada o de los demás personajes son motivos de la naturaleza. (...)

A la par que se desempeñaba como médico en la ciudad de Pinar del Río, emprende el sueño artístico denominado por el pueblo como El Palacio de Guasch, obra que ha devenido en símbolo arquitectónico de la ciudad de Pinar del Río. Según consta en las actas capitulares los terrenos donde se edificó el citado inmueble pertenecían a la finca no. 385 Sta. Rosa, alias ¨Conuco¨ que fue vendida a Francisco Guasch Ferrer por los herederos de Juan Manuel Cabada. La compra se valida el 20 de agosto de 1909, año en que se inicia la construcción de 60 metros de frente por 40 de fondo.

Este ¨palacio¨ se diferencia de los demás porque no fue contratada su edificación a ningún constructor como invariablemente han hecho, a través de la historia, aquellas personas de amplia posición económica que han deseado habitar una suntuosa mansión, sino que fue construido por su propio dueño “con el auxilio casi ineficaz de un peón... pues su orgullo consiste en que nadie tome parte en su construcción” como consta en la revista El Veterano, También señala el articulista que ” Tanto los planos, como la Dirección cuanto a la fábrica se relaciona es obra exclusiva suya, así como las plantillas que han servido para la construcción y ornamentación.” Sobre la originalidad de la construcción refiere el citado artículo, “Basta decir que, armónico ritmo están representadas en distintas fases, los órdenes de arquitectura más preciados...¨ y continúa: “... se encuentra ya una columna egipcia, un capitel dórico, una ojiva árabe, un pórtico indú, etc. La mejor calificación que haría de la obra un inteligente sería diciendo, que es la armonía del desorden”.

Se conoce que posteriormente fueron dos los albañiles que trabajaron en la obra que diseñó y construyó desde los cimientos hasta los basamentos, columnas y capiteles con los artesonados, los frisos y relieve de la fachada, en mosaicos del pavimento y los vitrales emplomados de las ventanas, igualmente, pintó cuadros para las paredes, construyó gran parte de los muebles y diseñó las lámparas que fueron realizadas en Europa.

En el artículo periodístico El Palacete de Guasch de Fernando Rivero - 1927 - se le califica de “verdadero artista, máxime que para ello, en este caso, ha empleado de la manera más peculiarísima y desinteresada una verdadera fortuna, capaz de haber realizado, en manos mercantilistas, una bien fácil obra, provechosa multiplica este detalle uno de los timbres que más legitiman el mérito excepcional, siendo al de su obra¨, más adelante señala ¨ y hay que agregar a lo anterior un factor que merece consideración aparte, muy señalada, nos referimos al factor personal del trabajo manual del hombre, pues en este caso ¨su génesis¨ el obrero intelectual no escatimó, en muchísimos detalles el aportamiento corporal del esfuerzo propio para hacer una bella realidad, lo que fuera en principio y naturalmente para abstracción ideológica del cerebro...¨. La obra de este Soñador, entre todas perdurará como un triunfo grandioso del arte Verdadero...” En varios artículos se señala que fraguó, por primera vez en Pinar del Río, el cemento y la piedra para la realización de las paredes y en los moldes de sus figuras decorativas, sapos, caballos marinos, monstruos alados, curiosas cabezas que parecen gárgolas.(...)

En 1914, concluida la casa vivienda y el consultorio comienza la familia a habitar la nueva residencia, la cual nunca llegó a terminar pues tenía diseñada una planta alta. Hay que decir que en varias ocasiones - de 1909 - 1928 - hipotecó propiedades y la propia residencia para poder continuar su construcción. Asimismo, en 1926 terminaba la construcción de la parte oeste, que contaba de un gran salón de música.

Es casi imposible imaginar que fuera capaz de ejercer la medicina en el Hospital Provincial, el Hospital de Maternidad y la Policlínica, construir el edificio del Palacio, dirigir otras construcciones, desarrollar sus aficiones artísticas, literarias, y deportivas, coleccionar plantas, minerales y animales de la provincia pinareña en su afán de descubrir yacimientos minerales, ya que demostró tener amplios conocimientos geológicos. En el Boletín No. 17, Estadísticas Mineras de la Secretaría de Agricultura. Dirección de Montes, Minas y Agua; editado en 1938 se recogen veinte yacimientos minerales denunciados por él; sin embargo, en el Archivo Provincial y en documentos en posesión de la familia, éstos llegan a la cifra de veintisiete; muchos de los cuales han sido explotados. En estos afanes mineralógicos mantenía relaciones con otros estudiosos de la Geología y fundamentalmente con su primo, el eminente oftalmólogo y Comandante del Ejército Mambí, Dr. Horacio Ferrer Díaz.

El 16 de junio de 1900 fue electo Regidor o Concejal y asume dicho cargo junto al de Teniente Alcalde Tercero, el 1 de julio del propio año a las 12.00 m. En sesión de la casa consistorial en 1901, propone junto a dos concejales la construcción de la sala de cirugía del Hospital San Isidro con un presupuesto de 310 pesos y 90 centavos en moneda de los Estados Unidos.

Este hombre genial falleció en Pinar del Río, el 28 de agosto de 1928. La prensa de la época dejó constancia gráfica de las sobresalientes honras fúnebres que se le dispensaron por autoridades nacionales y provinciales de la salud, profesionales y pueblo en general.


* Página dos, segundo párrafo: Revista La Paloma Mensagera - se respeta la ortografía