Mesa “el estelar”

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Félix MesaTomasa y Félix intercambiaron una pícara mirada el 25 de julio de 1976, cuando sentados ante su televisor, mirando la carrera de Alberto Juantorena en los Juegos Olímpicos de Montreal, el joven Félix, el mayor de sus dos hijos, les dijo a ellos y a su hermano Tony: “Algún día yo correré al lado de ese hombre”.

 

Y la vida, que es así de inesperada y caprichosa, quiso que en el Memorial Barrientos del año 1979 en La Habana, Alberto Juantorena corriera por el carril número cuatro, mientras que Félix, “el estelar” Mesa, lo hacía por el ocho en los 800 metros planos. Félix Mesa Yaver no puede evitar la emoción cuando recuerda ese momento de su vida. Hoy, metodólogo provincial de atletismo; ayer, un atleta con inolvidables resultados en los 1 500 metros. “Es una especialidad muy difícil. Imagínate, solo dos cubanos antes y después del triunfo de la Revolución han podido subir al podio en juegos Centroamericanos; uno de ellos es el guantanamero Luis Medina”. Félix hace una pausa e inmediatamente me doy cuenta de que el otro era él. Era el año 1986.

Estuve en tres campeonatos centroamericanos, dos espartaquiadas, una universiada mundial, más cuatro giras que realicé por Europa”. 

“Tengo la dicha y el privilegio de ostentar todos los títulos del atletismo en Cuba en mi especialidad”. Pero soy campeón nacional en 800, 1 500 y 5 000 metros, así como en el relevo 4x400 y subcampeón doméstico en 10 000 metros”.

“Yo he estado dos veces en México como entrenador, y he ido como dicen por ahí a bailar en casa del trompo, porque sin tener Cuba grandes fondistas a lo largo de la historia, logré llevar a atletas de allí a dos campeonatos del mundo en campo traviesa, a la Copa del Mundo de Inglaterra, los Juegos Centroamericanos de Puerto Rico y Colombia, y el representante de esa nación que estuvo bajo mi tutela fue el primer mexicano en alcanzar medalla de bronce en una Universiada mundial. Fue en Fukuoka, Japón, en 1994”.

“El éxito del deporte pinareño y en general, radica en la base. Si se hace una buena selección y captación, el futuro está garantizado. Hay que llevar también los conocimientos en concordancia con los tiempos que vivimos; el entrenamiento de hace 30 años ya no es el mismo que se necesita ahora y hacia ahí tenemos que enfocarnos. Tenemos bibliografía digitalizada, internet, o sea, la única manera de suplir carencias materiales es brindar más conocimientos a nuestros entrenadores”.Convertirme en campeón centroamericano universitario en mi especialidad es algo que no olvido, porque quise autoregalarme esa medalla en honor a todos los que me ayudaron a triunfar en la vida.

Si esta entrevista se publica, que la misma constituya un reconocimiento a todos los fondistas. Y una vez más, a mis padres, a mi esposa Isabel y a mi hermano. En ellos siempre encontré la fuerza para salir adelante”. Conversar con este hombre me hizo comprender una vez más, cuántas personas permanecen en el anonimato y merecen que su valiosa historia sea contada.